La Fundación en Persona
Javier Krahe Ruiz

La Real Fundación de Toledo quiere acercarse y conocer mejor a quienes un día decidieron aproximarse a nuestra institución, guiados por la defensa y protección del patrimonio toledano. Son los protectores, colaboradores, amigos en definitiva de la Fundación, quienes la alientan en su labor, que empezó hace casi veinticinco años. Desde este espacio queremos conocer sus trayectorias, inquietudes y el compromiso que un día adquirieron con Toledo.

 

Javier Krahe

Javier Krahe me recibe en el Carmen, el cigarral que adquirió y construyó a comienzos de los años ochenta. Su vinculación con Toledo es histórica, literaria y afectiva. Imagino que mi primera visita a la ciudad fue con mi padre, con siete u ocho años. Desde joven me interesó mucho la historia, el arte… y visitábamos con frecuencia la ciudad. Pasiones a las que sumar la literatura y sobre todo los libros. Y es que Javier Krahe es bibliófilo. Ama los libros y más concretamente las ediciones originales, los libros antiguos y las ediciones raras.

Mi desconocimiento me indujo a pensar que iba a entrevistar a un importante empresario, que lo es, ingeniero industrial, también cierto, pero no a un hombre de tan amplia cultura, apasionado de la literatura y del soporte en el que ésta se muestra.

Javier Krahe es madrileño y su sonoro apellido alemán. En 1850 su bisabuelo viajó a España, donde se afincó. Si estudió ingeniería fue porque le gustaba, pero mucho debió de influir que su abuelo, su padre y sus tíos fueran ingenieros. Él se decidió por la ingeniería industrial. Se licenció con 26 años y marchó a trabajar a Inglaterra, para posteriormente hacerlo a Suiza y Alemania. Una experiencia de cuatro años que le aportó madurez, dominio de idiomas, habla alemán, inglés y francés, e importantes contactos empresariales.

A su regreso a España trabajó en el comercio exterior de ingeniería y en 1968, junto con otros socios fundó CENTUNION, empresa que ha presidido durante cuarenta años, y de la que en la actualidad es máximo accionista y vicepresidente. Construyen cementeras, químicas, refinerías… Además de en Madrid, tienen sede en Yakarta y Manila, y durante un tiempo tuvieron oficinas en Hong Kong. Asia es su principal mercado, pero también América del Sur y África.

Pero CENTUNION tiene otras actividades. Hace veinte años decidimos diversificar y construimos una planta de concentrado de tomate en Don Benito. Está en funcionamiento sesenta días al año, desde finales de julio a finales de septiembre. Lo que dura la campaña del tomate. Trabaja día y noche, y llega a procesar 3.000 toneladas de tomate al día. Producto que exportan a multinacionales europeas. También se dedican a la fabricación de gres porcelánico. La empresa se llama ALCALAGRES, y el desplome de la construcción la ha sumido en una crisis que ha frenado su producción en dos terceras partes.

CENTUNION da trabajo a 350 personas y todo cuanto hacen tiene su base en la exportación e internacionalización de sus proyectos. Javier Krahe dice que el problema de la industria española es la falta de competitividad, que se evidenció con nuestra entrada en la Unión Europea y la desaparición de las fronteras. De todo ello habla con la seguridad y conocimientos de quien lleva cincuenta años en el sector.  Y es que a sus 76 años sigue acudiendo diariamente a la oficina. Hace un año meditó la posibilidad de jubilarse, pero la descartó, tiene la necesidad de sentirse activo, de estar siempre al pie del cañón.

Parece un hombre sosegadamente apasionado, pero adivino una luminosidad diferente en sus ojos cuando habla de libros. Diseñé esta vivienda del cigarral pensando en mis aficiones, la hice pensando en la biblioteca. Hay tres salas de biblioteca que contienen unos 23.000 volúmenes. Y entre todos ellos destaca una primera edición del Quijote, la única en manos privadas reconoce con tono humilde, sin ningún tipo de pretensión. Me cuenta que la adquirió en una subasta. Sabía que había un coleccionista privado que la tenía y que la iba a vender… yo la estaba esperando. Y lo sabía y lo sabe porque todo su tiempo libre lo dedica a los libros. Siempre que viajo, y viaja mucho, hasta hace unos años una media de dos o tres viajes al mes a Asia, América o cualquier país de Europa, hago mis negocios y luego dedico una mañana o una tarde a mis libros. Tengo mis libreros y voy a verlos, compre o no. Hablo con ellos… aprendo de los libreros. Lo hago desde pequeño. Iba a tertulias de libro antiguo los sábados, me callaba, escuchaba y aprendía. Y así fue surgiendo la pasión. Tiene colecciones de libros de viaje por España, de cerámica, una extensa colección cervantina y un largo etcétera. Una bibliotecaria se encarga diariamente de catalogar y estudiar cada ejemplar. Aquí todo libro que entra, aunque sea un pequeño folleto, se analiza. Cuántos ejemplares hay de cada libro, la importancia que tienen. Cambiamos la base de datos continuamente.

Y entre esos 23.000 ejemplares hay un amplio espacio para los libros sobre Toledo. Es de las ciudades que más aparece en la literatura española. Es raro no encontrar en los escritores del Siglo de Oro referencias a Toledo. “Toledo en la literatura” es un extenso artículo publicado por Krahe en un libro de la Diputación. Un encargo que le hizo especial ilusión. Y en ese recorrido destaca a Garcilaso de la Vega, quien escribió las mejores poesías que hablan de Toledo.

Se ha ocupado, además, de rastrear por todo el mundo textos sobre Toledo. Libros desaparecidos, o sobre los que apenas se tenía conocimiento. Un claro ejemplo es la adquisición, recuperación y restauración de un códice de principios del siglo XVI que contiene la antigua regla de la Cofradía del Corpus Christi. Una impagable y poco conocida aportación al patrimonio de la ciudad.

Toledo tiene dos de las bibliotecas más importantes de España, la de la Catedral y la del Alcázar. Esta biblioteca pública tiene uno de los fondos más importantes del país, y en Toledo no se dan cuenta de lo que tienen. Krahe las conoce exhaustivamente y colabora con ellas. Se han organizado exposiciones de libros para las que ha prestado sus ejemplares. Y es que le gusta compartir ese amor por los libros. Muchos bibliófilos e investigadores consultan mi biblioteca. Siempre tiene las puertas abiertas, dispuesto a compartir lo que tanto tiempo y esfuerzo le ha costado conseguir.

De entre todos los rincones de la ciudad destaca la Iglesia de San Román y la muy cercana portada del Convento de San Clemente. Y por supuesto la Catedral, que combina multitud de estilos artísticos, el gótico, el barroco, el neoclásico… es una joya. Cuando estaba en el colegio escribí un artículo para la revista sobre la Custodia de Arfe.

Ante mi insistencia por que elija un lugar dice, me gusta todo Toledo. Y fue eso lo que le ligó a la Real Fundación desde sus comienzos. En 1990 ya era miembro de la Junta de Protectores, y desde 2009 forma parte del Patronato. En todo este tiempo nunca ha dejado de estar ligado a la misma, aportando y colaborando en la conservación del patrimonio de la ciudad. La Real Fundación hace un trabajo impresionante, ha hecho cosas muy importantes, dando siempre su punto de vista imparcial, porque en la Real Fundación no existe la política. Y ése, reconoce, es su éxito. El problema es que en estos momentos no es tan fácil realizar cosas, la situación económica está paralizando muchos proyectos.

Antes de concluir no puedo resistirme, la curiosidad me puede, y le pregunto por otro Javier Krahe más popular que él. Ah… es primo hermano mío. Soy muy aficionado a él. Ha estado muchas veces en el cigarral. Se parece a mi abuelo, con esa barba. Me gustaba mucho la Mandrágora. En mi época iba con frecuencia, pero de eso hace ya tiempo.

 

Entrevista realizada por Jorge Alonso Madrigal. Gabinete de Prensa